sábado , 24 agosto 2019
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Una vacuna que provoca esterilidad en mujeres

El motivo del presente escrito es resumir de forma sencilla y accesible el mecanismo de acción por el cual toda vacuna que contenga el componente denominado “subunidad beta de la hormona Gonadotrofina Coriónica Humana” agregado a determinadas proteínas antigénicas (ej: toxoide tetánico -TT-), genera en las mujeres anticuerpos antigonadotrofina coriónica humana (Ac-anti hCG) y por ende resulta en Esterilidad, explicado mediante el mecanismo de “inmunidad para futuros embarazos”.

Antes de comenzar es importante explicar muy brevemente como actúa el sistema inmune frente a cualquier agresión externa. Primero el ejemplo: en una situación de guerra, el vigía de mi ejército se topa con el vigía del enemigo y logra reducirlo. Lo lleva ante el encargado de mis tropas y enterado este de los planes del enemigo, prepara una estrategia de defensa y ataque adecuado a las fuerzas y estrategia contrarias.

Adaptado al ejemplo previo, la respuesta del sistema de defensa propio, cuando ingresa, por ejemplo, determinada proteína externa al organismo (llamada antígeno -Ag-), es captada por células que la digieren (células presentadoras de antígenos) y las presentan (valga la redundancia) a los linfocitos (encargados de las tropas), mediante el complejo principal de histocompatibilidad de clase II, y estos son los responsables de desarrollar la respuesta inmune celular (células efectoras, células de memoria) y respuesta humoral (generación de anticuerpos). En la medida que la exposición al mismo Ag se repite, la respuesta inmune se consolida y se hace más específica y se generan células de memoria para toda la vida (volviendo al ejemplo previo, estará preparado para nuevos ataques del mismo enemigo).

Avanzando sobre los compuestos de la vacuna en cuestión, y en primer lugar, sabemos que la gonadotrofina crónica humana (hCG) es una hormona producida por la placenta temprana y por lo tanto solamente existe en la mujer embarazada. Por esto se utiliza para diagnosticar tempranamente el embarazo en los test de venta al público en farmacias o en los laboratorios de análisis clínicos. Está presente durante todo el embarazo, y es ajena al cuerpo de la mujer (producida por el embarazo mismo para garantizar su mantenimiento) y podría, si algo no lo impidiera, generar una respuesta de defensa (ejemplo del vigía detectando al enemigo) por el reconocimiento de algo “extraño” en el propio cuerpo: el feto contiene una probabilidad del 50% de carga genética del padre y 50% de la madre. Y, a veces, ni siquiera eso, por ej.: casos de ovodonación, en los que el ADN del embrión es completamente extraño a la mujer gestante.

La primera pregunta que surge es: ¿por qué no es eliminado el embarazo si el sistema inmune de la embarazada lo reconoce como ajeno?

Esto es por un enmascaramiento que provoca el mismo embarazo: “oculta” las células que expresan ser distintas al organismo de la madre (personalmente lo llamo el milagro de la vida!). De esta manera permite el desarrollo del embarazo hasta el término, sin despertar respuesta inmune (de defensa) alguna en la embarazada. Dicho mecanismo es mediado, en parte, por una molécula del complejo principal de histocompatibilidad (HLA-G), que es supresora de la respuesta materna. En lugar de presentar los antígenos fetales, los tolera. Volviendo una vez más al ejemplo bélico, nuestro vigía logra una alianza con el enemigo para evitar la guerra.

La segunda pregunta sería: ¿cómo es posible que la presencia de la subunidad beta de  hCG en una vacuna genere respuesta inmune y produzca infertilidad (transitoria o definitiva)?

Pues bien, si sólo fuera hCG, no lo lograría. Por ser humana, es poco probable que el organismo humano la rechace y elabore anticuerpos para neutralizarla, ya que no tiene de por sí sola, la suficiente capacidad antigénica (capacidad de despertar una respuesta inmune o de defensa). Esto es, nuestro vigía detecta al enemigo vestido de granjero y sin armas, no lo considera un peligro, por ende lo deja ir y circular entre las propias filas, sin generar conflicto alguno, ni respuesta por parte de sus propias tropas. Y por lo tanto, para que la madre genere anticuerpos anti hCG, se debe disfrazar la hormona humana, para que parezca extraña. La modificaciones que se deben hacer para aumentar la respuesta inmume consisten en agregar una sustancia suficientemente “irritante” que ayude al sistema inmuitario a desencadenar una respuesta.  Para ello se necesita de componentes, denominados «adyuvantes» (del latín adjuvare significa «ayudar») que contribuyen a lograr una respuesta, que incrementan la potencia, la calidad y la duración (memoria) de la respuesta inmune.

Por ello, el Profesor Gursaran Prasad Talwar[1] y su equipo, desarrolló la vacuna antifertilidad probando diversos adyuvantes para reforzar la respuesta inmune contra la hCG: utilizó en primer lugar, el Toxoide Tetánico (TT)[2]. Luego lo alternó con el Toxoide diftérico (DT), asociados a una modificación del Lipopolisacárido bacteriano (LPS) y el Adyuvante de Hidróxido de Aluminio.[3]

En este caso, nuestro vigía sí reconoce al vigía enemigo por estar este uniformado con el escudo enemigo, armado y presto a llevar información al ejercito contrario sobre como atacarnos. Es importante destacar que los toxoides no son tóxicos, aunque son compuestos extraños y el organismo los reconoce eficazmente.

Al estar la mujer en contacto con el binomio TT-hCG, se genera la reacción antígeno-anticuerpo (Ag-Ac) en primera instancia contra el TT (evita contraer tétanos). Pero al estar asociado a la hCG, también genera anticuerpos anti-hCG, y luego reconocerá como extraña la hCG cada vez que en un embarazo de esa mujer, la placenta genere la hormona hCG (ya que los anticuerpos detectan la hormona hCG y la atacan, impidiendo que el embarazo prospere).

De haber exposiciones repetidas a la hCG-TT o cualquier adjuvante, se genera lo que se denomina reacción booster o de aumentación de la inmunización, prolongando en mayor tiempo la esterilidad (1 año en promedio si no hay nueva exposición), y dependiendo de la cantidad de dosis y frecuencia de administración, esterilidad definitiva.

Nos parece muy importar destacar que a la hora de elegir el coadjuvante de la vacuna antifertilidad, Talwar eligió el TT por los siguientes motivos. Transcribimos  textual:

  1. es uno de los antígenos bacteriales más puros disponibles y tiene muy baja incidencia de reacciones locales, discomfort y fiebre,
  2. Provoca inmunidad por tiempo que resulta beneficioso para los programas de salud,
  3. Esta aprobada para uso humano,
  4. El tétanos constituye una apreciable amenaza para la salud, especialmente en los países en vías de desarrollo.
  5. El presente estudio demostró la producción de anticuerpos no solo para HCG, sino también para el tétanos. Tiene por ende, un doble beneficio.

Continuando con sus investigaciones, Talwar y sus colaboradores intentaron utilizar como adyuvante un derivado del Lipopolisacárido (LPS) de la pared celular bacteriana. Luego también tomaron la cadena alfa de la Hormona Luteinizante (LH) de ovejas y la agregaron a la cadena beta de la hCG. Y por último, intentaron con el toxoide diftérico (DT) aprovechando que todos hemos sido vacunados contra la difteria.

Luego, observaron que los efectos de la vacunación fueron reversibles y se necesitaron refuerzos frecuentes para mantener su efecto contraceptivo. Decidieron que convenía administrar los refuerzos de estas vacunas de manera alternada, es decir, una dosis de vacuna con Toxoide Tetánico y la siguiente con Toxoide Diftérico para mantener duradera la inmunidad. Y como si esto fuera poco, también utilizaron ‘alum’ o hidróxido de aluminio, un adyuvante de vacunas que a pesar de su elevada toxicidad no ha podido ser suplantado porque hasta la fecha es el mejor adyuvante conocido para aumentar la efectividad de las respuestas de las vacunas.

Para no requerir de refuerzos constantes para mantener una inmunidad duradera, los científicos pensaron nuevas estrategias como por ejemplo, utilizar adyuvantes más poderosos, encapsularla en microesferas de liberación lenta, o acoplarla a otras vacunas que suelen estimular aún más la respuesta inmune. O incluirla en planes de vacunación contra la difteria o el tétanos, con programa de refuerzos periódicos.

Demostrado el mecanismo de acción, demostrada la presencia de la subunidad beta de hCG en ciertas partidas de vacunas, y la constante alusión en las páginas oficiales (OMS, OPS, UNICEF, etc) a las declaraciones de los responsables de estos programas (informe Kissinger Bill Gates) y anteriores intentos de control poblacional por medio de vacunas compulsivas (ej: campaña contra el tétanos en Kenia en 2014) manifestando la intención del control demográfico en los países subdesarrollados, no nos queda más que reclamar y exigir a nuestras autoridades el control exhaustivo de la composición y de la calidad de las vacunas y eliminar la obligatoriedad de la vacunación hasta que se demuestre que todas (sin excepción) estén libres de hCG, entre otras sustancias contaminantes y nocivas para la población.

¡Si en las vacunas está presente el Antígeno hCG, esto produce infertilidad!

Enero 2019

César Luis Trabattoni                                                    Roxana Bruno

Médico                                                                             Licenciada en Bioquímica

MN 130.189                                                                      MP Mendoza 927

MP Sta Fe 18.755                                                            Dra. en Inmunología

                                                                      Universidad Autónoma de Barcelona 


[1] Profesor del Instituto Nacional de Inmunología de Nueva Delhi, India

[2] Ver: “Isoimmunization against human chorionic gonadotropin with conjugates of processed beta-subunit of the hormone and tetanus toxoid”, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, volumen 73, en Enero del año 1976. https://www.pnas.org/content/pnas/73/1/218.full.pdf

[3] Ver: “A vaccine that prevents pregnancy in women” publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, volumen 91, en Agosto del año 1994. https://www.pnas.org/content/pnas/91/18/8532.full.pdf).

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